viernes, 28 de marzo de 2025


MI LUCHA de años contra la inteligentsia poética consiste en abogar por una poesía rítmica pero no fonética. La razón de que el 80% de la tradición española sea una completa engañifa (todo el garcilasismo, el gongorismo, el modernismo y el 27), un fardo de poemas nulos, cursilindos o artificiales, que para leerlos hay que quitarles primero el plástico, es que teniendo como tiene el poeta un idioma áspero, duro (nosotros no escribimos en francés ni en inglés), los autores se empecinan contra natura en el logrado fonético, para lo cual escriben en un idiolecto fingido que genera poemas muertos, sin verdad, que no guardan ningún contacto con lo real. Para comprender cabalmente lo que digo compárense los tabiques de la poesía española con los de un idioma similar, el italiano: ¡cuán amplia y real y más cercana es la tradición de la poesía en italiano, precisamente porque ellos no se han rendido a los soniditos!