COMPRUEBO QUE los medios deportivos españoles están librando otra guerra civil que va a acabar dando el balón de oro a un tercero. Recordemos lo que pasó en 2010: en aquel año post-victoria en el Mundial, la prensa de Madrid apostó por Iniesta, que entonces era considerado español sin fisuras (años más tarde se le descubrió participando en una Diada y hubo disgusto de los gordos) y había marcado el gol en la final; la prensa catalana apostó en cambio por Xavi, que es catalán-catalán (llamó a votar el 1-O) y representaba en toda su esencia el estilo del tiqui-taca. El resultado es conocido: aunque la mayoría de los votos fueron hacia futbolistas españoles, el voto se dispersó mucho entre Xavi, Iniesta y también entre Villa y Casillas, e incluso entre Sneijder, que además de llegar a la final con Holanda había ganado el triplete con el Inter de Milán, lo que provocó que Messi ganara con un ridículo 22% de los votos, el porcentaje más bajo en la historia del balón de oro.
Hace poco más de un mes, parecía que toda la prensa española estaba de acuerdo en que Rodri merecía ganar su segundo balón de oro. Sin embargo, durante ese tiempo Rodri rechazó la oferta del Real Madrid y fichó por el Barça, lo que cambió las opiniones de inmediato: ahora una parte del madricentrismo apoya a Mbappé y otra a Fabián, que además del Mundial también ganó la Champions con el PSG. La prensa catalana también duda: unos apoyan a Rodri en agradecimiento por haber fichado por los culés, y otros siguen insistiendo inexplicablemente en Lamine Yamal, que no fue ni el mejor jugador del club la temporada pasada (Pedri, Raphinha, Joan García) ni de los cinco mejores en el Mundial (Rodri, Cubarsí, Olmo, Oiarzabal, Fabián), si bien estuvo lastrado por las lesiones.
Preveo que el balón de oro lo va a ganar fácilmente Harry Kane. Una vez que lo gane, vendrán los lloros de la españolada, los gritos de injusticia y "los extranjeros nos tienen manía". ¿Injusticia? Si no sois capaces de poneros de acuerdo entre vosotros para decir a los demás qué español merece ganar, incluso teniendo a la vista lo que sucedió en 2010, el resultado lo ve venir todo el mundo salvo los ciegos de Brassens.












