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miércoles, 29 de julio de 2026

2171


ASÍ COMO Eurípides sostenía que para llegar a ser un personaje célebre había que nacer en una ciudad importante, Goethe establece tres condiciones para que nazca un gran escritor:

—Debe nacer en una gran nación.
—Esa nación debe tener un alto nivel cultural.
—Esa nación debe estar atravesando una época de grandes acontecimientos.

Que Goethe se equivocaba se prueba en que él, después de establecer estas tres condiciones, lamenta que en su época no se cumplieran (ni Alemania era una gran nación, pues estaba dividida en infinidad de taifas; ni su nivel literario era demasiado alto ni atravesaba por grandes acontecimientos, pues los protagonistas de la época eran los franceses). Sin embargo, tanto él como Schiller como Hölderlin (y Novalis, Kleist y Hoffmann, en menor medida) accedieron a la fama europea y mundial, por no hablar de los filósofos (Kant, Fichte, Hegel, Schopenhauer...) que lo consiguieron, mientras la "gran nación" Francia pasaba por quizá los peores cuarenta años de su destacadísima historia literaria, pues entre la muerte de Voltaire y el Hernani de Victor Hugo solo da a Chénier, Chateaubriand, Sade, Constant o Madame de Staël, que tampoco me parecen de primerísima fila si los comparamos con lo que va a aparecer desde Balzac a Camus.


2169


DICE JOSEPH Brodsky que, en sus tiempos juveniles y alcohólicos, había que tener mucho cuidado con decir que te gustaba más Tolstói que Dostoyevski o viceversa "porque se podían destruir muchas amistades".

sábado, 21 de febrero de 2026

2013


JUAN GELMAN: «¿Usted sabe que la dictadura argentina quemó El Principito? Y yo le doy la razón. No porque no ame a El Principito sino porque es un libro tan lleno de ternura que daña a cualquier dictadura»

martes, 17 de febrero de 2026

2000


EN SU autobiografía Viviendo mi vida, Emma Goldman comienza diciendo que no quería escribir sus memorias hasta que fuera muy anciana, pero que cambió de opinión cuando se dio cuenta de que la vejez no era lo que pensaba:
Descubrí, para sorpresa mía, que la vejez, lejos de estar llena de sabiduría y madurez, lo estaba de senilidad, estrechez de miras y rencor mezquino.
Estudios recientes, sin embargo, desmontan el tópico del anciano resentido y cascarrabias. Dice Dana Rosenfeld, gerontóloga social de la Universidad de Westminster, en este reportaje de la BBC:
Con la edad tendemos a enfocarnos en los recuerdos e información positiva, y nos volvemos mejores a la hora de regular nuestras emociones.
También en este reportaje de NYT se dice lo mismo: las personas mayores se vuelven más felices porque aceptan lo que les toca, aprenden a evitar los conflictos, conservan lo bueno del pasado y no piensan con ansiedad en el futuro. En un estudio realizado en 2020, dirigido por Laura Carstensen de la Universidad de Stanford, se analizó a 1000 personas durante la pandemia y se encontró que las mayores de 50 años habían sido las más felices de todas, independientemente de sus ingresos o su educación, a pesar de que formaban el segmento de la población más vulnerable a la enfermedad.

sábado, 14 de febrero de 2026

1977


LEO LO que está mal en el mundo, de Chesterton. El problema de este tipo de ensayismo es el mismo que le reprochaba Jorge Guillén a Francisco Umbral, “no se puede jugar y juzgar a la vez”, aunque la crítica en este caso estaba mal dirigida, porque el Umbral articulista conseguía mantener el mismo tono desde el principio hasta el final. No ocurre lo mismo con Chesterton, que parece a menudo un gran humorista, al modo de Wodehouse, y de pronto te sorprende con un párrafo donde se pone firme y se convierte en un severo moralista. La proporción humorismo/moralismo es de cuatro a uno a favor del humor, pero los ingredientes distintos están mal cocinados y su poderoso ingenio arruina a su escritor político. Después de leer las ingentes páginas que dedica a oponerse al derecho al sufragio femenino, no sé realmente qué argumentos me ha dado contra él, salvo docenas de chistecillos y sofisteos retóricos que responden sobre todo a su capacidad literaria, una vez más prodigiosa, que a sus poderes como intelectual. Aún así, el libro se lee a gusto como todo lo suyo.

1975


ROBERT GRAVES decía que vendía el perro de su prosa para mantener el gato de su poesía.

1973


¿SABÉIS QUÉ es lo más curioso de los folclores? Lo que se parecen entre ellos. Lo esencial irreductible de cada lugar a menudo es una copia barata de lo de quince mil kilómetros más allá. Léase la Teoría del duende de Federico García Lorca y luego el Quousque tandem...! de Jorge Oteiza y veréis la cantidad de analogías que salen. Ábrase por cualquier parte una recopilación de refranes de tal país y leeréis los mismos topicazos que los del país de más allá. Los folclóricos siempre están buscando un sustrato misterioso del que se origina la comunidad en la que viven y el arte que practican, y naturalmente lo encuentran, pero se ponen tantos límites que es lógico que se parezcan entre ellos, también a la hora de apelar a esa irracionalidad de origen.

El artista universal, en cambio, no siente ningún límite del entorno ni de la tradición, al menos consciente, que le obligue a escribir sobre esto o aquello, en esta línea o en aquella. En puridad, el único artista antisistema posible es el universal, porque desde el folclorismo no se puede hacer la denuncia de la propia comunidad en la que está basada ese folclore. Mientras el cantante de rap puede decir las mayores barbaridades contra su país, su sociedad, sus padres o el sexo permitido, el bertsolari ama y celebra el pueblo en el que vive y, en el caso de que no lo haga, debe cuidarse mucho de salirse del tiesto, no vaya a ser que luego sus aitas no lo dejen entrar en el baserri, o el cura lo denuncie en la misa, o el PNV no lo invite a cantar en las fiestas del pueblo.

1971


SOBRE EL “malentendido” del que he hablado en la entrada de arriba, el que vinculó a Ortega y Gasset con el europeísmo cuando no hay más que leer su obra para darse cuenta de que dedica el 5% a hablar de Europa y el 95% a España, me refiero a una sonada polémica que mantuvieron Unamuno y Ortega en 1909, probablemente la más célebre de toda la intelectualidad española en el siglo XX, que fijó para siempre a los dos en esa dicotomía: Unamuno / casticista vs Ortega / europeísta.

La polémica comenzó con una carta que Unamuno mandó a Azorín desde Bilbao y que fue publicada dos días después en el ABC, diario en el que escribía el autor de Monóvar, el 15 de septiembre de 1909, que podéis leer completa AQUÍ. En ella Unamuno hace la típica victimación del nacionalista: todos envidian y odian a España, viene a decir, pero lo peor no es eso, sino los descastados que dentro del propio país desprecian lo propio y ensalzan lo extranjero. En esa carta Unamuno formula su celebérrimo “Que inventen ellos”, que tanta cola iba a traer.

Ortega y Gasset se plantea en principio no contestar, porque Unamuno tampoco había citado su nombre, pero finalmente cede ante los ruegos de los amigos y envía una réplica al diario El Imparcial doce días después, el 27 de septiembre de 1909, titulada Unamuno y Europa, fábula, que acabo de subir completa a mi blog de Troyas (AQUÍ). Ese artículo es raro en el habitualmente pulcro Ortega, porque roza o llega al insulto (llama “energúmeno” a Unamuno en tres ocasiones, si bien el vasco en la carta a Azorín había llamado "papanatas" a los europeizantes) y hasta comete la bajeza de incluir íntegra una carta personal que le había enviado Américo Castro.

A esta polémica debe Ortega y Gasset el 90% de su fama de europeísta. Como nadie se lo lee si no es por obligación escolar (es un pelma retórico que necesita tres folios para decir lo que se puede en uno), el adjetivo ha perdurado hasta nuestros días. Por suerte Rafael Sánchez Ferlosio sí se lo leyó y llegó a la misma conclusión que una. Responde así el autor de El Jarama en una entrevista de 2015:
PREGUNTA: ¿Por qué no le gusta Ortega?
SÁNCHEZ FERLOSIO: Porque es muy frívolo. Era periodista y periodístico.
PREGUNTA: ¿Por qué ha tenido tanto éxito?
SÁNCHEZ FERLOSIO: Porque escribió mucho sobre España.

viernes, 13 de febrero de 2026

1967


EL PROBLEMA del pensador fragmentario, cuya base de creación es el semeocurrismo, es que a menudo le vienen a la cabeza meteoros brillantes, o que al menos se ven brillantes en las primeras larvas de su cerebro, y tiene la tentación de escribirlos de inmediato sin hacerse alguna que otra pregunta, por ejemplo: ¿Es esta ocurrencia mía verdadera? ¿Es pertinente? ¿Pega o crea edificio con el resto de mi obra, o es solo un ladrillo suelto?

¿Cómo luchar contra el sistema o el centro o el Uno sin caer en el caos o el bazar o lo aleatorio?

1960


GÜNTER GRASS ingresa en mi club de egocéntricos-que-no-piden-perdón por serlo. Responde así en su libro de conversaciones con Nicole Casanova:
Es cierto que los hombres que ejercen un oficio artístico, que están obligados a pintar, a escribir, a dar forma a alguna cosa, son egocéntricos en su comportamiento; si no, no serían artistas. El entorno lo interpreta como egoísmo y lo tacha de malignidad. Esta interpretación revela hasta qué punto son extraños el uno para el otro el mundo normal, o lo que así se denomina, el mundo burgués, y la inteligencia más existencial de la vida tal como reina en las artes. El artista sigue otras leyes, tiene otras medidas temporales.

jueves, 12 de febrero de 2026

1951


NADIE SE suicida porque no te publiquen un libro. Cory MacLauchlin ha demostrado en un estudio que Kennedy Toole no se mató por las negativas de publicación que recibió La conjura de los necios, porque solo mandó esa obra a un editor y, de hecho, ese editor ni siquiera le contestó con un no cerrado.

1949


EN LA hoja roja, de Miguel Delibes, uno de los personajes hace este detalladísimo cálculo del tiempo real que dura una vida:
El viejo Eloy sabía que el hombre es un animal de corta vida por larga que sea la que se le conceda. Ya de chico hizo unos cálculos y conocía el promedio de vida normal de un hombre: 25.000 días, es decir, poco más de medio millón de horas. Ahora, el viejo Eloy calculaba los días de vida de un hombre que muere a los 75 años y llegó a la conclusión de que rondaban los 27.375, que correspondían a 657.000 horas, o sea 39.420.000 minutos, o sea 2.365.200.000 segundos. Pero considerando que el hombre duerme un promedio de ocho horas diarias, que transcurrían en un estado de muerte provisional, venía a resultar que el hombre que muere a los 75 años había vivido tan sólo 18.250 días, o sea 438.000 horas, o sea 26.280.000 minutos, o sea 1.576.800.000 segundos. Mas si descontaba, como era de ley, los días, las horas, los minutos y los segundos que el hombre pasa en la inopia de la primera infancia, la vida consciente de un hombre que vive 75 años se reducía a 15.695 días, o sea 376.680 horas, o sea 22.600.800 minutos, o sea 1.356.048.000 segundos. Ahondando en su caso concreto, el viejo Eloy llegaba a la conclusión de que viviendo hasta los 75 años, le quedaban por vivir 1.220 días, que correspondían a 29.280 horas, o sea 1.756.800 minutos, o sea 105.408.000 segundos. Muy poca cosa en el mejor de los casos.

1945


LO QUE más me sorprende de esa obra maestra titulada El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, son los elogios desaforados que le dedicó Fidel Castro, que la designó el primer fruto novelístico de la revolución, cuando la novela se puede leer como una advertencia contra el rumbo que podía tomar la revolución cubana, precisamente el que tomó, y el personaje principal que la ocupa, Victor Hugues, es un revolucionario que traiciona sus ideales de Liberté, egalité, fraternité para convertirse en un despiadado autócrata, exactamente lo mismo que ocurrió con el dictador cubano. Esteban, uno de los personajes que acaba desencantado con Victor Hugues, acaba diciendo:
Esta vez la revolución ha fracasado. Acaso la próxima sea la buena. Pero, para agarrarme cuando estalle, tendrán que buscarme con linternas a mediodía. Cuidémonos de las palabras hermosas; de los Mundos Mejores creados por las palabras. Nuestra época sucumbe por un exceso de palabras. No hay más Tierra Prometida que la que el hombre puede encontrar en sí mismo.
Y unas pocas páginas después:
¡Cuidado! Son los beatos creyentes como ustedes; los ilusos, los devoradores de escritos humanitarios, los calvinistas de la Idea, quienes levantan las guillotinas.

1944


EN "JUVENTUD, egolatría", Baroja ofrece una visión muy personal de su patriotismo: 
Yo quisiera que España fuera el mejor rincón del mundo, y el País Vasco, el mejor rincón de España.

Es éste un sentimiento tan natural y tan general que no vale la pena de explicarlo.

El clima de la Turena y de la Toscana, los lagos de Suiza, el Rhin con sus castillos, todo lo mejor de Europa, lo llevaría por mi voluntad entre los Pirineos y el Estrecho. Al mismo tiempo desnacionalizaría a Shakespeare y a Dickens, a Tolstoi y a Dostoievski, para hacerlos españoles.
Como opinategui Baroja es un autor muy difícil de clasificar, porque es capaz de las mayores melonadas raciales y de apuntes tan humanos e idealistas como este. Se mueve entre Sabino Arana y Michel de Montaigne, con eso ya lo digo todo.

1940


QUEVEDO NO solo es exagerado en la carrocería lingüistica, sino también en el concepto. Lo sorprendemos en ese delito en sus grandes sonetos sobre el III duque de Osuna, Pedro Téllez-Girón y Velasco, del que fue secretario, al que llama “inmortal” muchas veces. En uno de los sonetos que le dedica, particularmente el que más me gusta, comienza así:
De la Asia fue terror, de Europa espanto,
y de la África rayo fulminante;
los golfos y los puertos de Levante
con sangre calentó, creció con llanto.
Leyendo versos semejantes una diría que el duque de Osuna fue más importante que Julio César o Gengis Kan, cuando solo fue un virrey, primero de Sicilia y después de Nápoles, que ni siquiera se acerca a la fama que alcanzaron anteriormente El Gran Capitán o el duque de Alba, o a la que alcanzaría después el conde-duque de Olivares. Aquí no me queda más remedio que darle la razón a Alejandro Magno, que lamentaba que en su época no hubiera grandes poetas, pues el macedonio sabía que gran parte de la gloria te la inventa el palabrista, que es además el que transforma los crudos genocidios en epopeyas sin mancha. También aquel duque de Osuna se volvió inmortal, pero no tanto por el propio mérito como por el talento mayúsculo de Quevedo, uno de los tres o cuatro poetas impares de la lengua española.

miércoles, 11 de febrero de 2026

1932


DICE LA viuda de Mandelstam, Nadiezhda, en su libro de memorias Contra toda esperanza:
Mandelstam apreciaba a Maiakovski y me contó que hubo un tiempo en que se hicieron amigos en Petersburgo, pero luego fueron llevados en direcciones distintas: los poetas de tendencias diferentes no acostumbraban a tener amistad.
Aunque esto no sucede al 100%, y para ejemplo voy a poner la opinión siempre elogiosa de Rubén Darío sobre la poesía radicalmente opuesta de Unamuno, es verdad que los poetas muestran una lastimosa tendencia a crear banderías mucho más cruentas que las de otros géneros literarios; diríase que el poeta es una animalidad más acentuada que la del novelista o la del ensayista, alguien que escribe como poseído, al dictado de su demonio, y que luego no acepta que otros demonios dicten de manera distinta a otros poetas. 

sábado, 7 de febrero de 2026

1916


EMMA GOLDMAN en mi club de confesionalismo suicida. Escribe en su autobiografía Viviendo mi vida sobre la primera vez que su madre la pilló masturbándose:
Una mañana, sentí que me despertaban bruscamente. Madre estaba inclinada sobre mí, agarrándome fuerte la mano derecha. Con enfado gritó: "¡Si te encuentro otra vez con la mano ahí, te doy de azotes, niña mala!".

viernes, 6 de febrero de 2026

1908


CON RAZÓN aconsejaba Cernuda al poeta joven que cultivara sus errores "porque son lo más propio de cada uno". Entiendo que el poeta sevillano distinguía entre errores malos y errores buenos: los malos son los clichés, aquellos que compartimos con todo el mundo dentro de un horroroso sentido común; y los buenos son los peculiares y creadores, aquellos que son llamados errores solo porque te apartan del pensamiento promedio o aprobado por la sociedad.

1904


CUANDO THOREAU se puso a trabajar en el negocio de su padre, la fabricación de lápices de grafito, tenía el sueño de fabricar el lápiz perfecto o al menos el mejor de aquella época, pero cuando finalmente lo consiguió y sus amigos lo felicitaron porque se le abría la posibilidad de hacerse rico, él dejó a todos bocabajo negándose a fabricar más lápices:

—¿Para qué quiero más? —les dijo—. No quiero hacer de nuevo lo que ya he hecho una vez.

1903


ESCRIBE GALEANO en Bocas del tiempo:
¿Señor o señora? ¿O los dos a la vez? ¿O a veces él es ella, y a veces ella es él? En las profundidades de la mar, nunca se sabe. 
Los meros, y otros peces, son virtuosos en el arte de cambiar de sexo sin cirugía. Las hembras se vuelven machos y los machos se convierten en hembras con asombrosa facilidad; y nadie es objeto de burla ni acusado de traición a la naturaleza o a la ley de Dios.