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viernes, 18 de septiembre de 2026

2273


UMBRAL SE enoja con Baroja porque cometió el reduccionismo de decir: «Todo el estilo de Valle-Inclán consiste en llamar a los dedos dátiles». Sin embargo, el autor de Mortal y rosa incurre en lo mismo cuando nos confiesa que dejó de leer la novela Tristana y la arrojó al suelo cuando Galdós escribe que Tristana tenía "una boquirrita". Y Borges se atreve a rechazar todo Gracián porque en una ocasión llamó a las estrellas "gallinas de los prados celestiales". Y Lope hasta escribía comedias denunciando que cierto poeta (Góngora) había llamado a la luna "requesón del cielo". Y Quevedo lo fustigaba (a Góngora, también) por haber escrito en un poema la expresión "¡qué lindicos!". Y Cela condenó a todo Victor Hugo por haber escrito en una ocasión que el acueducto de Segovia tiene tres hileras de arcos, cuando solo tiene dos. Y Tom Wolfe incuba odio eterno contra Susan Sontag por una frase que dijo ella, "La raza blanca es el cáncer de la humanidad". Me acabo de acordar esta noche de que tengo que comenzar un catálogo de autores que basan su rechazo a otros en una sola línea o incluso en una sola palabra. ¿He dicho que Valle-Inclán encontró tantos garbanzos en los platos que comían los personajes de Galdós que apodó para siempre al canario como "el garbancero"?

No lo llaméis crítica: llamadlo fusilamiento. Viendo su talante sumario/dictatorial, se agradece que ciertos escritores se escondieran detrás de la pluma y no accedieran a ningún cargo político, pues no me quiero ni imaginar el daño que podrían haber hecho.

jueves, 17 de septiembre de 2026

2271


EL DIARIO o cambio de opinión cuando me da la gana. RENARD escribe esto en el suyo:
El más artista no será quien se ponga a alguna gran obra, como la fabricación de una novela, por ejemplo, en la que el espíritu entero tenga que plegarse a las exigencias de un tema absorbente que se ha impuesto; el más artista será quien escriba, a pequeños saltos, sobre cien asuntos que surjan de improviso, emitiendo, por así decirlo, su pensamiento. De ese modo nada es forzado. Todo tiene el encanto de lo involuntario, de lo natural. No se provoca: se espera.
Renard hace aquí una defensa del no sudar, pero justo unas semanas antes escribió una entrada (AQUÍ) donde dice que para nada, que para ser un genio hay que ser un "buey" y dedicar al folio "hasta dieciocho horas al día".

Aquí tenemos concretado en pocas páginas el peligro y oportunidad de lo fragmentario. Oportunidad porque el diario te permite cambiarte de camisa todos los días y te libra de la náusea de la uniformidad; peligro porque si escribes con poca separación dos entradas casi opuestas, el lector comienza a pensar que eres un intestino rápido o que no masticas.

2268


LLEVO YA leídas las 300 primeras páginas del diario de Claudel y todavía no ha hablado bien de ningún escritor. Parece que padece la misma enfermedad que Borges, Capote, Umbral, Naipaul, Fernando Vallejo o Nabokov, si bien todavía más acentuada, porque los seis citados al menos hablan bien del 10% de la muchedumbre pendolista. Había pensado también en Bolaño, pero no: Bolaño es un criticón en serie..., pero también es un elogiador masivo, como destaca la Wikipedia:
Su poeta favorito era el chileno Nicanor Parra, si bien poseía un vasto conocimiento e interés por la poesía francesa, tomando en ella un lugar destacado Arthur Rimbaud, de quien tomó el nombre de pila para su alter ego literario, Arturo Belano. Dentro de la literatura en inglés, entre sus favoritos se encontraban Edgar Allan Poe, Philip Sidney, Edgar Lee Masters, Raymond Carver, James Ellroy, Philip K. Dick y Cormac McCarthy. 

Bolaño fue también un duro crítico a diversos escritores contemporáneos. Fue manifiesta la antipatía que sentía durante su juventud por el mexicano Octavio Paz y tajantes sus críticas a la mexicana Ángeles Mastretta. También criticó duramente la literatura chilena de la década de 1990, incluyendo entre otros a Isabel Allende, Antonio Skármeta, Volodia Teitelboim, Marcela Serrano, Luis Sepúlveda, Hernán Rivera Letelier o Diamela Eltit, si bien también celebró la obra, además de la de Nicanor Parra, la de los chilenos Enrique Lihn, Gonzalo Rojas, Jorge Edwards y a veces José Donoso, así como los argentinos Bioy Casares, Silvina Ocampo, Rodolfo Wilcock, Ricardo Piglia, Manuel Puig, Copi y Osvaldo Lamborghini, además de los anteriormente mencionados Cortázar y Borges, y la de los mexicanos Juan Rulfo, Sergio Pitol, Carlos Monsiváis y otros escritores hispanoamericanos como Juan Marsé, Álvaro Pombo, Mario Vargas Llosa, Miguel Ángel Asturias y Augusto Monterroso. Bolaño destacó además a varios escritores de su generación, tales como Fernando Vallejo, César Aira, Alan Pauls, Rodrigo Fresán, Rodrigo Rey Rosa, Juan Villoro, Daniel Sada, Carmen Boullosa, Jorge Volpi, Enrique Vila-Matas, Javier Marías, Pedro Lemebel, Roberto Brodsky, Olvido García Valdés, Miguel Casado y Rodrigo Lira.

Con respecto a escritores de lenguas no romances, Bolaño apreciaba particularmente a Franz Kafka y Witold Gombrowicz, entre varios otros. También expresó su admiración por Antón Chéjov.

2267


CUENTA CLAUDEL en su diario que la Comisión de Fourvière, para un mosaico dedicado a las glorias de Francia, quería representar a Napoleón a caballo saludando a Notre-Dame. Un miembro de la Comisión se opuso, pero al final, viendo que era minoría, trató de pactar:

—¡Bueno! Si ponemos a Napoleón, ¡por lo menos no lo pongamos a caballo!

Claro. Las representaciones ecuestres son más: más grandeza, más gloria, más leyenda. Poner a Napoleón sin caballo, a la manera de un simple escritor, hubiera contribuido a desnapoleonizarlo.

2263


ANOTA RENARD en su diario: «En literatura, tenía el valor suficiente para sostener que el soneto de Arvers no es una obra maestra». 

Al punto me he puesto a buscar el famoso soneto y me he encontrado con esta versión al español de José Ángel Buesa:

Mon âme a son secret - FÉLIX ARVERS (1883)

Nadie conoce mi amor secreto:
no lo conoce ni quien lo inspira;
y es tan humilde que a nada aspira,
pues su constancia no tiene objeto.

Mi amor se escuda tras mi respeto;
respiro el aire que ella respira,
y ella me habla y ella me mira,
sin que descubra mi amor discreto.

Porque, entre el coro de la alabanza
que se prolonga sobre su huella,
mi amor suspira sin esperanza;

y tanto ignora mis sueños vanos,
que si estos versos van a sus manos,
tal vez pregunte: «¿Quién será ella?»


2261


JÜNGER COMO naturalista. Sorprende esa facultad del escritor alemán por fijarse en los detalles de la naturaleza: en sus diarios el ser humano comparte el protagonismo y a veces hasta lo cede a las turriyelas, las opuncias, las cincidelas o los podalirios (voy haciendo un listado de plantas o animales que no conocía ni de nombre). Qué paciencia para lo aparentemente trivial, que proustianismo para los colores y olores de las plantas, que ojo centi-ojo para todo lo que está vivo, qué empatía con cada manifestación de lo latente. Reconozco que sus diarios me impacientan, porque yo vivo en un mundo mucho más rápido y cambiante, donde la flora y fauna de cada lugar me parecen carentes de dinamismo: ahí descubro mi defecto, que es el defecto de nuestra época. ¿En qué momento aconteció esta disociación del ser humano, que ha sucumbido al apetito de las novedades superfluas, con la flora y la fauna que celebra Jünger, que no sufren apenas mutaciones? Sin duda vivimos una época de regresión.

2260


ESTA TROYA contra Malraux de un Baroja ya maduro (AQUÍ) delata el conservadurismo esencial del donostiarra: en ella Baroja, que no pasó de ser un vasco integérrimo toda su vida, a pesar de su filoespañolismo, arremete contra la violencia de los libros de Malraux, a la que acusa de ser una estrategia sensacionalista de marketing para conseguir más lectores, y se lamenta de que los escritores franceses contemporáneos "no hayan mantenido al menos el sentido común". ¿El sentido común? Baroja debía de pensar que tenía mucho de eso, pero el único Baroja salvable me parece el de la primera etapa, la anarquista, cuando se conducía por el folio sin freno de mano. Ya es curioso que se metiera tanto con Kafka, Céline o Malraux por su gusto por lo "enfermo", "morboso" o "violento", cuando él amaneció a la literatura muy influenciado por Schopenhauer y Nietzsche, que no son dos autores precisamente "tranquilos". Pongo aquí un fragmento brutal y magnífico de Camino de perfección, publicado en 1902, que da una idea del tigre de la pluma que fue Baroja en su juventud, cuando parecía que iba a ser un autor de nivel europeo:
A un lado, medio oculta por los arrayanes, se veía la tumba de granito de un obispo de Segovia, muerto en el cenobium y enterrado allí por ser ésta su voluntad.

¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo en aquel campo tranquilo! Estaría allá abajo con su mitra y sus ornamentos y su báculo, arrullado por el murmullo de la fuente. Primero, cuando lo enterraran, empezaría a pudrirse poco a poco: hoy se le nublaría un ojo, y empezarían a nadar los gusanos por los jugos vítreos; luego el cerebro se le iría reblandeciendo, los humores correrían de una parte del cuerpo a otra y los gases harían reventar en llagas la piel: y en aquellas carnes podridas y deshechas correrían las larvas alegremente...

Un día comenzaría a filtrarse la lluvia y a llevar con ella substancia orgánica, y al pasar por la tierra aquella substancia se limpiaría, se purificaría, nacerían junto a la tumba hierbas verdes, frescas, y el pus de las úlceras brillaría en las blancas corolas de las flores. Otro día esas hierbas frescas, esas corolas blancas darían su substancia al aire y se evaporaría ésta para depositarse en una nube...

¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo en el campo tranquilo! ¡Qué alegría la de los átomos al romper la forma que les aprisionaba, al fundirse con júbilo en la nebulosa del infinito, en la senda del misterio donde todo se pierde!

miércoles, 16 de septiembre de 2026

2259


CLAUDEL: "JUZGAR a un artista por las anécdotas: juzgar una estatua por sus escombros"

2257


QUÉ FINO esto que dice Claudel: «El hombre humilde no se arrodilla: se sienta». Claro. Dentro de la exageración hay ego.

2255


MENUDO DIARISTA pata negra es Paul Claudel. Sabía de su existencia de hace tiempo, pero su diario está sin publicar al español y no he podido empezar a leerlo hasta hoy, después de conseguir el pdf en una página francesa y traducirlo con ChatGPT. Su diario es una amalgama de anotaciones a vuelapluma, frases bíblicas o de santos, mezcladas con observaciones y lirismos varios de mucho nivel, un diario mucho más caótico que el de Amiel, Renard, Léautaud, Gide, Bloy o Green, por decir otros diaristas en lengua francesa, pero con el paso de las páginas empiezas a encontrarle el orden. A veces parece más un notebook anglosajón que un diario, tal es la cantidad de frases o fragmentos de otros autores que incluye. En lo ideológico diría que es un derechista heterodoxo, un personaje total, como corresponde a alguien que se volvió ultracatólico tras experimentar una experiencia mística en la catedral de Notre-Dame, justo después de haber leído poemas de Rimbaud. Es también un satírico que gusta de hacer juicios olímpicos y poco piadosos, por lo que me estoy hinchando a colgar sus navajerías en Troya literaria (AQUÍ). Os dejo algunas perlas que he encontrado en las 150 primeras páginas que me he leído esta noche (el diario completo son 3000 páginas en dos tomos), para que veáis la clase de bicho 🪲🐛 lírico que es:
• • • El temor al adjetivo es el comienzo del estilo.

• • • Hay escritores que no piensan negro y que no consiguen ensuciar su papel. Escribir es poner algo muy negro en la punta de algo muy agudo. Cuanto más negra es la materia, más clara es la escritura.

• • • Fidias, con un cincel y un cuchillo, talla a Júpiter; nosotros, con nuestros millones de caballos de vapor y nuestras complicadas herramientas, fabricamos cromos y latas de sardinas.

• • • ¡Tus labios, de nuevo los mismos después de tanto tiempo!

• • • Las siembras de invierno que verdean antes de la nieve, como los pensamientos nuevos en el corazón de un anciano sobre los que pasará la muerte.

• • • Todos los seres creados tocan el infinito. Se es injusto con un hombre si no se le da el infinito, e incluso con un arenque hembra cargado de mil millones de huevos. César: si le negáis el imperio del universo, no sois justos con él.

• • • El azul es pasajero, el amarillo es pasajero, pero la relación entre el azul y el amarillo es eterna.



2252


ATENCIÓN A este ataque de Claudel al verso regular francés. Podría decirse lo mismo de cualquier edificio métrico demasiado riguroso:
El verso regular francés, igualmente impropio para el drama por falta de flexibilidad y agilidad, y para el poema largo por el aburrimiento y el cansancio que resultan no solo de su uniformidad, sino de su repetición —rimas masculinas y femeninas—, formando un golpeteo, como cuando se pasa detrás de una empalizada.

Su cualidad: la medida, la necesidad —número, rima—. Excelente para los poemas breves.

martes, 15 de septiembre de 2026

2251


DICE CLAUDEL en su diario, en anotación de junio de 1907 (aclaro que los franceses utilizan la palabra transformisme para designar el evolucionismo de Darwin): «Una de las grandes necedades del transformismo consiste en considerar el «parasitismo» como una forma degenerada de vida. Es tan espléndida, compleja y vigorosa como las demás»

miércoles, 9 de septiembre de 2026

2240


EN SU Campaña de Francia relata Goethe cómo el comandante Brunswick, que comandaba a los aliados contra Francia, enterado de que en su ejército se hallaba "el famoso escritor Goethe", le pidió que escribiera una historia a lo Felipe II, relatando que su ejército no había perdido en el campo de batalla sino "por culpa de los elementos", petición que Goethe no atendió.

martes, 8 de septiembre de 2026

2237


LA OBRA de Goethe tiene 93.000 palabras alemanas distintas, cifra fabulosa a la que se ha llegado además sin incluir las diferentes flexiones de cada verbo. Por establecer una comparación, la copiosísima obra de Lutero solo utiliza 23.000 palabras.

domingo, 6 de septiembre de 2026

2231


SOBRE EL problema de escribir la biografía de un ser tan patológicamente mentiroso como el escritor (no todos), declara David Bronsen en el prólogo de la que escribió sobre Joseph Roth:
Llegué a Europa con las direcciones de ocho amigos de Roth en el bolsillo. Cada uno de ellos me remitía a otros cuatro o cinco a quienes también tenía que entrevistar «sin falta», y estos, a su vez, hacían lo mismo. Después de veinte entrevistas creía saberlo todo sobre Roth; después de treinta empecé a dudar; después de cincuenta estaba al borde de la desesperación.

Cuanto más prolongaba las entrevistas y las investigaciones, más claro veía que Roth había sabido hacer creer a cada uno de sus conocidos que precisamente él era su amigo más querido y quien mejor lo comprendía. Pero ¿qué podía hacerse, aun después de este descubrimiento, con todas aquellas declaraciones divergentes? Por ejemplo, ¿qué hacer con las trece versiones distintas sobre la identidad de su padre que Roth había hecho circular entre sus amigos? ¿Cómo averiguar con certeza cuál era su lugar de nacimiento si Roth había dado nombres diferentes en distintos momentos? ¿Y cómo orientarse entre las afirmaciones contradictorias de sus amigos, que aseguraban siempre con absoluta convicción: «Roth era melancólico»; «Era despreocupado»; «Amaba el ejército»; «Odiaba el ejército»; «Fue teniente del ejército imperial y real»; «Tenía el rango de voluntario por un año»; «Era socialista»; «Era monárquico»; «Era un judío creyente»; «Era un católico fervoroso»; «Era un solitario»; «Era la persona más sociable que pueda imaginarse»?

Poco a poco empecé a comprender que me enfrentaba a la incontenible imaginación de un mitómano que reescribía una y otra vez la historia de su propia vida, que convertía lo vivido en la fantasía en realidad y, finalmente, lo elevaba a la categoría de mito, haciendo de ello, en buena medida, el fundamento de su actitud ante la vida.

viernes, 4 de septiembre de 2026

2229


DONALD HALL se cura en salud en su libro de anécdotas literarias estadounidenses:
En lo referente a la exactitud, he tenido buen cuidado de no tener escrúpulos: si una historia consigue aparecer impresa, sirve para este molino. Solo una o dos veces mi sentido del decoro se ha alzado para censurar una mentira evidente. Por otra parte, cuando he encontrado diferentes versiones de una historia, he dejado que la mayor autenticidad determinara cuál escoger. A falta de razones de ese tipo, he elegido la versión mejor contada. En contadas ocasiones, y señalándolo expresamente, he combinado varias versiones para crear la mía.

2227


DICE GOETHE en Poesía y verdad:
El espíritu de contradicción y el placer de la paradoja están en el interior de todos nosotros. Estudié aplicadamente las distintas opiniones y, como había oído decir con harta frecuencia que cada hombre acaba por tener su propia religión, nada me pareció más natural que el que yo mismo pudiera formarme la mía, cosa que hice con mucho placer. El nuevo platonismo constituía la base; lo hermético, místico y cabalístico también aportaron su parte, y así me construí un mundo de lo más extraño.
Eso de que cada hombre acaba por tener su propia religión se escuchará en todo caso en los países protestantes: en mi vida he oído cosa parecida yo, ni en Vizcaya ni en Madrid.

jueves, 3 de septiembre de 2026

miércoles, 2 de septiembre de 2026

2224


GOETHE REFLEXIONA en Poesía y verdad acerca de cómo los lugares nos gustan o disgustan según vaya bien o mal nuestra peripecia individual. Se pasa las primeras doscientas páginas del libro hablando maravillas de Fráncfort del Meno, la ciudad en la que nació, pero a los quince años, cuando sufre el primer desengaño amoroso y se siente traicionado por su novia Gretchen, todo cambia: a partir de ahí se siente derrotado y traslada esa derrota a la ciudad, que a partir de ahora se llena de defectos, al punto de que ya no le apetece pasear por ella.

martes, 1 de septiembre de 2026

2223


ESCRIBE GOETHE en Poesía y verdad:
Por otra parte, se da con harta frecuencia que siempre que hay que transmitir los rudimentos de un arte perfeccionado se suele hacer de un modo penoso y que tiende a repeler al estudiante de la materia. En años posteriores, la convicción sobre lo fastidiosa y perjudicial que resulta esta forma de enseñanza dio lugar a la máxima pedagógica de que a la juventud había que enseñárselo todo de forma ligera, alegre y cómoda; de lo cual, no obstante, también surgirían después otra clase de males e inconvenientes.
De lo que se deduce que en el siglo XVIII alemán ya se dieron cuenta, como ahora nosotros, de que la educación no funciona bien ni cuando es demasiado dura ni cuando es demasiado blanda.