EL PROBLEMA de la vivienda quiero que se solucione no por mí, que ya me las arreglaré como me las he ido arreglando hasta ahora, sino por los jóvenes, que no conocen lo que es una vida autónoma porque con un sueldo no da para vivir de alquiler en Madrid. Es imposible que una persona que nunca ha sentido el calor de la soledad (pues no solo de frío está hecha) pueda desarrollar un mínimo de personalidad, esa personalidad que siempre he echado de menos en los madrileños, esos seres que tienen entre cincuenta y trescientos amigos, según sus propias palabras, y que no se dan cuenta del daño y de la falta de arel que significa aceptar a todo el mundo, porque quizá, y ahí los disculpo, no les quedó otra que adaptarse al pacto continuo con los demás.