ESCRIBÍ "EL mundo es un pañuelo con el que me sueno las fronteras" y enseguida sentí la electricidad que te viene cuando crees que has escrito una gran frase. La pinché en Google y no estaba; pregunté en el archivo de Perplexity y también me dijo que no: ahora solo queda rezar para que ninguno de los 8500 millones de personas que viven en el planeta, o ninguno de los 90000 millones que se estima han vivido desde la llegada del homo sapiens, hayan escrito nunca esa frase, lo cual es bien difícil, porque es una frase más que sencillita.
Este es uno de los principales problemas del aforista "figurativo": las combinaciones frasistas no son tantas y estás surfeando siempre sobre el plagio inconsciente. La solución sería escribir aforismos de vanguardia, donde puedes romper la sintaxis o el significado y multiplicas por mil las combinaciones, pero resulta que a mí no me gusta esa clase de aforismo, al menos para poner en la calle, pues es el colmo de la pretenciosidad.