RECUERDO QUE Natalia, que vivió una temporada en Buenos Aires y sabía improvisar enseguida el acento bonaerense, me dijo en una ocasión que "no sé si a ti los argentinos te caerían muy bien". ¿Que no? A mí dame media docena de personas que sepan hablar de fútbol como si fuera un hecho cultural comparable a Virginia Woolf, y soy la persona más feliz del mundo. Es increíble el nivel de conocimiento que tiene el promedio argentino, lo mismo el hincha, el locutor, el técnico, los jugadores, los directivos o los escritores.