LA QUE encuentra su camino ya no vuelve a encontrar nada — Tienen el recorrido corto las que creen en la ficción de un centro, un matrimonio, una patria, una familia, un camino, un oficio, un futuro…, porque a menudo lo encuentran y se meten en el ataúd: coronan una cima y ya están resueltas. Las que dejan que la vida con todas sus cabezas extienda su imperio sobre ellas, en cambio, se dan cuenta enseguida de la plurisustancia de nuestro acontecer diario y a él se entregan, a veces con miedo, la mayoría con incertidumbre, pero tratando de vivirlo todo, besarlo todo y jamás resolverse, esto es, jamás detenerse, esto es, no ser cadáver.