SIEMPRE QUE puedo, a los grupos los niego de plano o los regreso al de uno en uno, despojándolos de lo metafísico o idiosincrático, salvo que sean grupos carceleros que, sin consulta previa, me hayan incluido en sus filas por cojones y mira Vanessa, digas lo que digas tú eres euskañola, etc. Con estas mafias sí que me siento autorizada a generalizar y devolverles todo el daño que me han hecho y que siguen haciéndome, pues no descansan en su intención de formatearme.