UNO DE los detalles en que me fijo mucho, cuando leo biografías de personas célebres, es la edad en que murieron los padres de la celebridad, pues me gusta que continúen vivos en el momento en que su cachorro llega a estrella mundial. Por desgracia, tanto la madre como el padre de Margaret Thatcher ya estaban muertos para 1970, por lo que se perdieron el ascenso de su hija a primera cabeza del Partido Conservador, en 1975, y a Primer Ministro británico y leyenda de todos los tiempos, desde 1979 a 1990. Eso me ha causado un chasco. No le encuentro yo el sentido a matarse por ganar el Balón de Oro si tus padres ya no están mirando.