QUÉ SERÍA de mí si no hubiera conocido a mi padre. Casi todas las herramientas que me sirven para vivir me las enseñó él con su ejemplo.
Nunca se quejaba. Vivía en una soledad más dura que la mía, pues él estaba rodeado de gente que lo rechazaba, pero siempre se mantenía puro y único.
Nunca regresó al grupo, siempre se bastó sin el grupo, qué felicidad haber disfrutado de un maestro así.