PEDÍ CITA en el médico, atendiendo al consejo de la leyenda del ciclismo Perico Delgado, que dice que a partir de los 50 años tenemos que hacernos un chequeo de la próstata aunque no sintamos nada (pero yo sí que siento, porque desde hace unos años que no paro de mear, y eso que no bebo alcohol). Me acabaron dando la cita para el viernes, o sea que vuelvo a mis tiempos terroríficos de Abrantes, donde ya te podías curar sola. Recuerdo, de las pocas cosas buenas (salvo Iratxe y mi padre) de mis tiempos de Vizcaya, que llamaba a mi médico de Sondika a las 8:00 de la mañana y para las 9:00 ya entraba en la consulta. Ya es mala suerte que tuviera buena atención hace cuarenta años, cuando nunca me ponía enferma, y ahora que empiezo a dar muestras de decadencia me encuentre con este panorama.