BORGES DEFENDÍA la anécdota, claro que sí. De anécdotas están hechos Plutarco, Montaigne, el Lazarillo o El barón de Munchausen. Dice el maestro argentino en el "Borges" de Bioy:
Qué manía la del arte moderno contra la anécdota. Echando mano de la palabra anécdota, mucha gente rechaza hoy formas permisibles de literatura y de arte. La connotación de frivolidad epigramática de la palabra anécdota los ofusca; no ven que atacan a lo narrativo, que es uno de los permanentes agrados de los hombres. ¿Qué tiene de malo? Toda la literatura es anécdota. ¿A quién no le agradan las anécdotas? Estoy seguro de que les gustan a esos mismos pintores que las condenan.