EL PRIMER aforista de categoría universal que hizo eso fue Emil Cioran. Hasta entonces los aforistas se contradecían, abogaban en esta página por lo contrario que en la de más allá, pero no se daban cuenta, porque la contradicción es en el ser humano más fácil que respirar. Cioran no: Cioran es el primero, al menos que yo haya leído, que dice en esta página una cosa y la contraria en la de más allá, y, aunque se da cuenta, no lo borra, porque quiere respetar los mecanismos naturales del pensamiento. El resultado que se obtiene de eso se puede ver bien en la propia obra de Cioran, que aunque sin duda es uno de los aforistas más grandes de la historia, para mí solo tiene un libro superior, La tentación de existir, que precisamente es un pacto entre la filosofía sistemática y la filosofía fragmentaria, un libro que sorprende por su cohesión. Es sabido que Beckett al principio estaba enamorado de la filosofía de Cioran, pero a medida que fue sacando libros acabó rechazándola con el adjetivo de "superficial". Otro tanto nos ha pasado a muchos (si bien yo lo sigo respetando como un grande del género más corto, pero no es Nietzsche).