sábado, 11 de octubre de 2025

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¿Y CÓMO es que se dan tantos casos de osos, jaguares o leones que entran en las casas y son rechazados con facilidad por el perro doméstico? Aquí sucede que el perro sabe que está en "su casa" y se crece en la defensa, mientras que los otros animales, aunque más fuertes y feroces, se sienten extranjeros y se comportan con sorprendente levedad, como si solo estuvieran en misión de reconocimiento.

En Lauros asistí a multitud de peleas o casi peleas de perros míos contra los de otros caseríos, pendencias muy divertidas porque funcionaban como un partido de tenis: cuando mis perros estaban en territorio perteneciente a mi caserío, se comportaban con desusada fiereza y salían en persecución de los perros ajenos; ahora bien, cuando en virtud de esa persecución superaban la frontera perteneciente a mi caserío y entraban en las posesiones de otros caseríos, ahora eran estos perros los que, sabiéndose "en casa", se giraban y arremetían contra los míos, que cedían terreno también con la misma facilidad.

La territorialidad la comprendo muy bien, lo que no comprenderé nunca son los intentos artificiales para hacerme creer que el perro que vive mil kilómetros más allá es enemigo de los míos. Si se hacen intentos artificiales para que los perros dejen de ser perros, hay que hacerlos siempre en la línea de fomentar la amistad entre todos ellos.