EN EL metro Miguel Hernández de Madrid existe en la pared esta inscripción con dos supuestos versos del poeta de Orihuela:
Eres mi casa, Madridmi existencia.
Pero los versos reales que escribió el poeta, pertenecientes a los dos últimos de su poema Madrid, dicen así:
Eres mi casa, Madrid: mi existencia,¡qué atravesada!
A estos extremos de desfachatez llegan las roñas territoriales con el fin de utilizar a los poetas para el etnocentrismo, si bien en este caso Miguel Hernández lo facilitó, porque el poema contiene suficiente azúcar para la capital de España.
Fue en Madrid precisamente (en San Fernando del Jarama, actual San Fernando de Henares), en fecha de 7 de enero de 1936, donde Miguel Hernández recibió una paliza gratuita de la Guardia Civil, paliza que provocó que el poeta, que tras un comienzo conservador había empezado a orbitar hacia la izquierda, se decidiera a ingresar en el Partido Comunista y, andando el tiempo, muriera a los 31 años de edad por las consecuencias de esa afiliación. Lo caro que le salió el famoso Madrid a Miguel Hernández.
Nunca verás, sin embargo, en ningún lugar del planeta, la placa "Homenaje al poeta Mengano, que odió a esta ciudad con todas sus fuerzas", o "El lugar X pide perdón al poeta Mengano por la paliza que le dieron las fuerzas de seguridad". Según el relato de las mafias onfaloscópicas, todos los lugares del mundo no dieron más que laurel y pasteles a sus glorias literarias, y todas las glorias literarias no hicieron más que amar con todas sus fuerzas los lugares donde vivieron.