jueves, 1 de enero de 2026

1758


LOS DÍAS que los humanos dedican a la alegría obligatoria son también los peores días para sus animales domésticos: qué mayor ejemplo de la calaña infatigable que es el bípedo. No lo digo solo por los petardos, porque en Bardot no se oyen más que muy lejos, sino por la música a todo volumen de los oligofrénicos de mi bloque, que tiene a los míos histéricos. Y qué música: casi estoy por decir que hasta los incalificables Mecano y La oreja de Van Gogh eran decentes comparados con lo que escucha la gente de ahora. Recuerdo a estas horas a Luis Cernuda, que sostenía que los dramones radiofónicos, que se popularizaron en España a partir de la década de los veinte, fueron los que causaron la Guerra Civil; sostenía el poeta sevillano que aquellos "culebrones" eran tan zafios que entontecieron a la gente hasta el punto de entregarla al fascismo o estalinismo. No sé si se ha hecho un estudio sobre la relación entre el renacer fascista y el reggaetón, pero igual va siendo hora de hacerlo.