domingo, 4 de enero de 2026

1782


ENTRE MIS vecinos de Bardot tengo que padecer a un matrimonio terrible, que pega gritos e insulta, sobre todo ella. Curiosamente, se insultan mucho más cuando reciben visitas que cuando están solos. Hoy estaban organizando una tremenda, tan vociferante que podía escuchar todo, y de pronto dice él, dirigiéndose a las visitas:

—Si esta señora pedazo de mierda no se va, yo me marcho ahora mismo de esta casa.
—¡No me voy a ir! —responde ella, gritando más fuerte—. ¡Pedazo de mierda tú! ¡Amenazas a mí, tú no sabes con quién te has topado!

Me había hecho la ilusión de que alguno de los dos se fuera y así dormir un poco, pero la trifulca ha terminado como de costumbre: se insultan y reinsultan pero siempre siguen juntos, los muy petardos.

Al menos esta pareja me está sirviendo para poner en valor mi soledad, que a veces no la valoro lo suficiente. Qué infierno debe ser vivir así.