ME COMPRÉ tres faldas largas como regalo de Reyes y volví muy emocionada a Bardot, más contenta que un kilo de berenjenas. También me gusta esa ropa, no penséis que solo me compro ropa de prosti. Creo que me muevo entre seis sexualidades:
1. Macho. Zona tóxica y totalmente heredada. Muy relacionada con mi ambición literaria. Podría regresar a hombre tranquilamente, pero hacer de hombre es aburrido y me llena de violencia.2. Úrsula Von Der Leyen o Kamala Harris. Zona muy sana. Aquí quiero ser una mujer formal, discreta, femenina e inteligente.3. Jennifer Lopez. Zona en la que me imagino una diva y quiero serlo. Esta es otra zona sana, pero totalmente ridícula, porque con mi edad y mi nariz y mi barriga solo alcanzo para mamarracha. No os fieis de mis fotos porque les pongo filtros.4. Maricón. Como locaza o así. En esta zona no me creo mujer ni quiero serlo, sino solo una parodia que se complace en ser sexualizada. Esta es la zona más amplia de mi sexualidad, mitad sana y mitad tóxica.5. Sissy. De nuevo zona tóxica. Aquí le miento a la gente, les digo que salgo con un trapecista de circo, que mi novio ucraniano me obliga a prostituirme con sus amigos narcos, etc. La única justificación de esta zona es que no soy yo la que hace eso, sino otra persona que se ha apoderado de mi cuerpo y me suplanta.5. Puta. Ya en Lauros me gustaba coger el coche e irme a San Francisco o Las Cortes; en Madrid me gusta ir a Montera o a Fuencarral. Al final no hago nada, hablo con las prostitutas y con posibles clientes vacilones, pero estoy llena de deseo, me muevo en el abismo. Tampoco soy yo la que hace eso, sino otra persona, más bien un monstruo. Zona no solo tóxica, sino lo siguiente.
Lo que me salva al final de mi dragón es la soledad egosexual, porque con hacerme una paja pensando que soy una puta o una sissy ya muchas veces soluciono mi hambre y no sigo más adelante. Aunque también he pensado a veces que la culpa igual es de la fuerza de mi soledad, que me impide cultivar las relaciones sociales como todo el mundo. Porque las relaciones sociales se cultivan y solo así se vuelven sanas, trabajándolas, pero mal puede hacer eso una persona como yo que encuentra más placer en leer libros o en ver vídeos de Messi.