miércoles, 7 de enero de 2026

1810


NO HAY que obsesionarse con la variedad en el confesionalismo, ese híbrido entre la autobiografía lírica y la literatura sapiencial, porque una obra necesita hueso además de músculo y nervio: el egoautor que se repite está señalando sus obsesiones y partes sólidas sin las cuales el andamio no se sostiene. El mismo peligro existe en una obra carente de asimetrías que en una que solo tenga ojos para el flash y el bazar. Elias Canetti: "No puedo ser filósofo: no me repito lo suficiente".