ME FIJÉ en que ningún futbolista llevaba las botas de color negro, que eran las casi obligatorias de mi época. Ahora gustan los colores chillones: conté hasta once jugadores con botas de color lima fluorescente (siete) o naranja fluorescente (cuatro). El caso es que se vean las botas, ya que su fútbol es invisible. El único jugador que me pareció un poco bueno fue el 2 del Rayo, Ratiu, que se retiró lesionado en el primer tiempo.