domingo, 1 de febrero de 2026

1868


EL GESTO más bello de Michael Jordan, tan poco pródigo en gestos sociales, fue el de atreverse a dar un discurso durante el funeral de Kobe Bryant, al que llamó "hermano menor". Con este detalle rompió para siempre con la pretendida animosidad o reticencia que había entre ellos, creada y magnificada por los medios, que acusaban de "plagio" a Kobe, y hoy es el día en que se mira a estos dos jugadores como dos esquejes de la misma planta: la del jugador atlético, habilidoso e individualista, con una ética de trabajo calvinista y un carácter ultracompetitivo, que solo juega pensando en alcanzar la grandeza.