CON RAZÓN aconsejaba Cernuda al poeta joven que cultivara sus errores "porque son lo más propio de cada uno". Entiendo que el poeta sevillano distinguía entre errores malos y errores buenos: los malos son los clichés, aquellos que compartimos con todo el mundo dentro de un horroroso sentido común; y los buenos son los peculiares y creadores, aquellos que son llamados errores solo porque te apartan del pensamiento promedio o aprobado por la sociedad.