TODO PUEBLO se ve fantástico cuando se mira al espejo con sus propios ojos. A cada nueva animalada de Trump, los demócratas insisten en decir “esto no es Estados Unidos”, cuando difícilmente podría surgir algo como el trumpismo en un país que no fuera tan nacionalista y mesiánico como el estadounidense. Me recuerda mucho esta actitud a la de los madrileños, que insisten en presentarse como abiertos y cosmopolitas cuando son una cueva de fachas neoliberales y así lo demuestran en cada convocatoria electoral.