UN ATLETA ucraniano ha sido descalificado en los Juegos Olímpicos de Invierno por llevar un casco en honor a los atletas de su país caídos durante la guerra contra Rusia. Ese casco, aduce la organización, violaba las directrices de "no política" de los Juegos.
Esto me vuelve a dar la razón cuando digo que la gran intolerancia que padecen nuestras sociedades no procede ni de la ultraizquierda ni de la ultraderecha, que suelen ser grupos minoritarios que incluso cuando alcanzan el poder duran poco o solo duran a condición de desnaturalizarse, sino del EXTREMO CENTRO, ese macizo-tabique principal de la sociedad que se cree en posesión del sentido común y que está dispuesto a pasar por encima del resto. La principal ideología del Extremo Centro es que se debe vivir como un geranio, sin montar ningún lío, y para conseguirlo están dispuestos a montar todos los líos que hagan falta.
Qué habrá más pertinente que un atleta comparezca recordando en su casco a otros atletas asesinados que hubieran merecido estar en los Juegos Olímpicos. Pertinente para los individuos que aún conservan un poco de humanidad, no para las manadas que se entregan al Extremo Centro, siempre asustadas ante cualquier racha de viento.