viernes, 13 de febrero de 2026

1960


GÜNTER GRASS ingresa en mi club de egocéntricos-que-no-piden-perdón por serlo. Responde así en su libro de conversaciones con Nicole Casanova:
Es cierto que los hombres que ejercen un oficio artístico, que están obligados a pintar, a escribir, a dar forma a alguna cosa, son egocéntricos en su comportamiento; si no, no serían artistas. El entorno lo interpreta como egoísmo y lo tacha de malignidad. Esta interpretación revela hasta qué punto son extraños el uno para el otro el mundo normal, o lo que así se denomina, el mundo burgués, y la inteligencia más existencial de la vida tal como reina en las artes. El artista sigue otras leyes, tiene otras medidas temporales.