TRATO DE buscar El mito del carácter nacional, de Julio Caro Baroja, en las bibliotecas públicas de Madrid capital, pero compruebo que no lo tiene ninguna, salvo la Joaquín Leguina, que no te lo deja sacar. Así se defiende Madrid (el Madrid de mierda): en sus bibliotecas me faltan Todorovs, Galeanos, Saids, Maaloufs, Arangurens o Álvarez Juncos, pero están llenas de Juaristis, Savateres, Uriartes o Callejas. Estos últimos hicieron una magnífica labor en su día de desenmascaramiento del nacionalismo vasco, no lo niego, pero es que al final todos se entregaron al nacionalismo español, por lo que estamos en las mismas. Por suerte me he encontrado El mito del carácter nacional en Internet, por lo que superVanessa continúa adelante contra viento y marea :)