LO PRIMERO que hago en el mercadillo de los lunes es pedir siete kilos de naranjas; lo segundo tres kilos de manzana golden y lo tercero tres kilos de tomates, pero cuando desato la sorpresa general es cuando digo:
—Ocho lechugas batavia.
—¿Ocho? —me responde siempre el vendedor.
Y verás el día en que les diga que no tengo ninguna familia numerosa y que esas ocho lechugas me las como yo sola.