PARA QUE haya una decadencia primero tiene que haber un auge: el mío aconteció entre los 5 y los 11 años, cuando me di cuenta de que mi cuerpo y mi cerebro eran mejores que el de los demás (tampoco es difícil). De los 11 a los 19 sufrí la primera decadencia hasta que descubrí a Iratxe, con la que viví mi segundo auge hasta los 36 años. Una vez Iratxe desaparecida, ahora atravieso por mi última decadencia, ya irremontable. La pintada neorrabiossa que mejor me resume es SIEMPRE ME HE SENTIDO COMO LAS RUINAS DE UNA PERSONA ANTIGUA Y MEJOR.