AL FINAL he dejado de preocuparme por la IA, al menos por un tiempo. Pensé en su día que iban a acabar escribiendo mejor que Shakespeare, pero no hay tales peligros, en el caso de que sea un peligro que suceda eso, que tampoco lo sé muy bien.
A fecha de hoy, la realidad es que las IAs escriben muy mal, con patrones repetidos, igual que un escritor mediocre o incluso peor que él, porque el mediocre (yo misma, muchas veces) a veces acierta a crear un texto con algo de alma, lo que no está al alcance de la IA.