LA ARGENTINOFOBIA que hay en Madrid, madre mía, una no se da cuenta hasta que llega el Mundial. Se basa esencialmente en que el madrileño percibe que el bonaerense es más vivo e ingenioso, lo que no lleva nada bien, de modo que hay que traducir esas virtudes a trampa, vacuidad y charlatanería. Es una fobia nacida de un complejo de inferioridad, igual que la catalanofobia.