LA QUE sigue a continuación es una de las anécdotas de la infancia más famosas de Goethe, aquella que hizo decir a Freud que "Goethe rompía la vajilla porque en realidad quería matar a su nuevo hermano, que le había quitado el amor "único" de su madre". He leído con atención y sigo sin encontrar la película que se montó Freud:
Recogeré aquí una de aquellas diabluras. Acababa de celebrarse el mercado de alfarería, en el que no sólo se proveyó la cocina para una temporada con tales mercancías, sino que también a nosotros nos compraron cacharros similares en pequeño formato para que nos entretuviéramos jugando. Una hermosa tarde en la que la casa estaba en silencio me encontraba haciendo de las mías en el Geräms con mis cuencos y potes y, como no daban gran cosa de sí, lancé una pieza a la calle y me alborocé al ver cuán alegremente se rompía. Los Von Ochsenstein, quienes me vieron tan regocijado con ello que palmoteaba alegremente con las manos, me gritaron:—¡Más!No vacilé en tomar de inmediato un pote y, animado por las repetidas incitaciones —«¡Más, más!»—, fui cogiendo uno tras otro todos los diminutos cuencos, cazuelas y jarras para lanzarlos contra el pavimento. Mis vecinos siguieron mostrándome su entusiasmo y yo estaba encantado de proporcionarles ese placer. Sin embargo, mi provisión se acabó y ellos continuaban gritándome: «¡Más!». Así pues, fui corriendo a la cocina y traje los platos de loza, que al romperse ofrecían un espectáculo aún más divertido. Y así iba y venía, trayendo un plato detrás de otro según llegaba a alcanzarlos sucesivamente de la repisa y, como aquéllos seguían sin darse por satisfechos, condené al mismo terrible final toda la vajilla que fui capaz de llevar. Sólo bastante más tarde apareció alguien dispuesto a impedir y prohibir. Pero el mal ya estaba hecho, y a cambio de tanta alfarería rota se consiguió al menos una anécdota divertida con la que sobre todo sus pícaros causantes se deleitaron hasta el fin de sus días.