martes, 15 de septiembre de 2026

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ME HE comprado en el mercadillo de Vallecas veinte kilos de patatas por cinco euros, con lo que me aseguro la comida hasta final de mes. Con las patatas me sucede lo mismo que con los melones a un euro cada pieza de tres kilos: son una alegría para mi bolsillo, pero un completo abuso esclavista para el que los produce porque, si a mí me cobran esos precios ridículos, ¿cuánto le pagaron en origen al agricultor?