SI SERÉ yo un ser enteramente sensualizado, que en su día hasta llevé un cuaderno en el que anotaba el número de veces en que se me llamaba cada día Vanessa, preciosa, reina, tesoro, princesa o maricón. Me acabo de acordar hoy porque me noto una falta de energía preocupante y, ¿de qué puede proceder, salvo de que se está terminando el día y nadie me ha dirigido ninguna de esas palabras que me alegran el alma?