EN LAS próximas tres semanas vamos a asistir más que nunca a lo que llamo "la ficción de Internet", esos 50.000 españoles que están habituados a publicar entradas en sus espacios o a dejar comentarios en los diarios y las redes sociales, creando la fantasía de bullicio, variedad y crispación, pero que no representan ni de lejos a los 49 millones de personas que viven en la anemia, la inopia y el es-que-a-mí-la-política-me-da-igual.