jueves, 11 de septiembre de 2025

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EN LAS páginas de sissies anglosajonas que frecuento, no me puedo creer la cantidad de mariputitas que encumbran a Taylor Swift o Emma Watson como sus sargentas dominadoras, cuando son mujeres que son demasiado niñas o demasiado blandas o demasiado nadas. Ahí me doy cuenta de que el mundo sissy es un Océano Pacífico con muchos tipos de peces. Yo solo empecé a saber que no soy un hombre cuando descubrí que la clase de mujer que me atrae sexualmente, como Jennifer Lopez, Rachel Welch o Vicky Martín Berrocal, o políticas como Hillary Clinton, Ségolène Royal o Cristina Cifuentes, o poetas como ERP, es una clase de mujer con la que mi masculinidad no es solo que fracase, sino que desaparece completamente engullida por otra sexualidad distinta, la que desea ser sodomizada por ellas o que se conviertan en mis chulas de putas, ahora con la nueva tarea de conseguirme hombres básicos y empotradores que me den mi merecido mientras ellas se ríen a carcajadas. Mis diosas siempre son mujeres que lucen elementos masculinos y de poder, que son atletas, que son fuertes, que son agresivas, que son mayores que yo, que es evidente que la polla la llevan ellas..., detalles estos que me han hecho pensar a veces, en la elucubración Nº 3964 sobre mi sexualidad, que quizá yo sea una gay cerrada que mete hombres dentro de cuerpos de mujeres con el fin de recibir polla de forma asumible, pues en el fondo mi mente es una mente controlada aún por una banda de cretinos antisexo, más conocida en muchos lugares con el nombre de "vascos".