miércoles, 8 de octubre de 2025

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HA LLEGADO el momento de que exponga cuáles son para mí los seis principales defectos del aforismo occidental:

1. Superficialidad: Se abusa del ingenio y la brillantez sin hueso, que no es profunda ni verdadera.

2. Dispersión: Incluso cuando son buenos, los aforismos que se logran están tan lejanos entre ellos que se convierten en un bazar de buenas ocurrencias que no se fusionan en un pensamiento.

3. Maximalismo: La mayoría de los aforistas escriben en plan yo soy un genio y tengo siempre razón, convirtiendo el aforismo en la herramienta más dogmática del pensamiento occidental (en este punto Oriente difiere, lo que prueba que no es un rasgo que el aforismo tenga per se).

4. Esnobismo: Se busca el cisne negro o el aforismo insólito, con el peligro de que al final consigas solo una colección de boutades.

5. Aleatoriedad y automatismo: Es fácil escribir aforismos recurriendo a técnicas mecánicas, pero te saldrán aforismos sin ninguna cohesión ni relación con la verdad.

6. Empobrecimiento del cerebro: Si solo escribes aforismos, sin alternarlos con otros géneros más largos, puedes perder la capacidad de desarrollar descripciones, historias, diálogos o argumentaciones.

Nietzsche se salvó de todos estos defectos salvo del tercero, el del dogmatismo, donde fue campeón del mundo, y tampoco se libró por entero del cuarto, pues a veces buscó el pensamiento tremendo por encima del verdadero. En cuanto a las virtudes del aforismo, su concisión, su carácter sintético, su belleza estética, su capacidad para ser memorizado y resistir el paso del tiempo, en todas fue Nietzsche un maestro, aunque yo lo prefiero en el terreno del fragmento de un folio, donde me parece el GOAT indiscutido, y en cambio en el aforismo de una o dos líneas me parece bueno pero sin ponerme a pegar voces.