miércoles, 8 de octubre de 2025

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EL CUARTO procedimiento es el insulto. Aclaro que en las ediciones antiguas algunos insultos no aparecen, porque ya se encargó su hermana Elizabeth de eliminarlos. A Kant lo llama "hipócrita" y en otra parte "idiota", a Jesucristo "idiota" igualmente, a George Sand "vaca", a Rousseau "canalla", a los sacerdotes cristianos "gusanos", a Dante "hiena", llama "gentuza" a su propia madre y hermana... ¡llama gentuza a su madre, que literalmente se desvivió por él toda su vida! Lo único que me gusta de este triste asunto es que Franciska, que así se llamaba su madre, no solo no se tomó a mal este ataque, del que sin duda supo, pues tenía el ejemplar de "Ecce homo" a la vista, sino que dedicó los últimos años de su vida a pasear muy orgullosa a un Nietzsche ya en silla de ruedas y famoso, porque Nietzsche se hizo ya muy famoso en los once años que transcurrieron desde el colapso mental hasta su muerte (en España, por ejemplo, Unamuno y Maragall ya se carteaban preguntándose sobre Nietzsche en 1894, seis años antes de que muriera). ¡Qué alegría me da que aquella buena mujer fuera feliz los últimos años de su vida, paseando y enseñando a las visitas a su hijo célebre, teniendo en cuenta que Nietzsche ya estaba loco y no pudo seguir comportándose con ella como la calamidad de persona que fue, como tantos otros genios!