SAMUEL JOHNSON también estaba en contra del uso de palabras anticuadas o en desuso, y en su Diccionario no puso citas del reputadísimo poeta Edmund Spenser, salvo subrayando su poca actualidad, a pesar de que había nacido después de Philip Sidney. En el prefacio a su diccionario, Johnson se explicó: "A Spenser le puedo considerar como dueño de un dialecto ya muerto, que merece ser conocido aunque no deba ser imitado".