A PELÉ lo ha matado YouTube. Pelé sigue siendo un jugador mucho más completo que Maradona o Messi, un cubo de facultades que le pega igual con las dos piernas, va mejor de cabeza y tiene una personalidad perfecta para jugar al fútbol, alejado por igual de la exterioridad abusiva (Cruyff, Maradona) que de la introspección que no contagia (Zidane, Messi). Él es quien cambia un deporte para brutos por una propuesta de arte: con cincuenta años de antelación ya practica todas las volutas del balompié, lo mismo el caño que la rabona o la cola de vaca. La anécdota que ejemplifica el problema de Pelé es que su mejor gol, marcado después de hacer cuatro sombreros consecutivos y rematar de cabeza, ni siquiera fue televisado. Pelé llega a la apoteosis popular ya veterano, en el Mundial de 1970, el primero con televisión en color, al punto de que se puede decir que él trajo la televisión, pero la trajo para sus hijos y nietos, los que acabarían sacándole los ojos...