viernes, 9 de enero de 2026

1824


SI SERÁ maravilloso mi piso Bardot, que nunca baja su temperatura mínima de 14 grados. Antes de irme al trabajo pongo la calefacción durante diez minutos, hasta que alcanza los 25 grados, para que mis gatos puedan pasar bien la madrugada, y después de apagarlo, a la vuelta, nueve horas más tarde, todavía el piso está a 16 grados, lo que revela que va perdiendo la temperatura muy lentamente, qué maravilla.

El otro día dije en un arrebato que pensaba llegar a los 75 años, pero luego reflexioné que es imposible, porque viví en Lauros durante treinta años, donde pasé un frío y una humedad que ni en Alaska. En Madrid también he pasado algo de frío, sobre todo al principio, porque siempre vivo en pisos de pobres, así que ya era hora de que me tocara uno donde puedo estar con un simple jersey hasta en invierno.