...Y ASÍ al gran Álvaro Guijarro en la que este le hizo para la Revista Popper:
La llegada a las instituciones de nuevas voces, muchas de las cuales venían de entornos del común sin vinculación previa con las instituciones, nos hizo creer en una socialización de la política al alcance de cualquiera. Para muchas personas esa irrupción sí era deseada y constituía la consumación del viaje que empezaba en las plazas, gente que ni siquiera estaba en las listas electorales pero que se veía reflejada en ellas como en un espejo. Creo, con Amador Fernández-Savater, que ese espejismo, junto con las redes sociales, nos ha llevado a unos años en los que hacer política se ha confundido por hablar de política. Como dices, hasta en las instituciones el hacer ha quedado cada vez más relegado al hablar, ni digamos en las calles. La militancia política parece haber quedado reducida al gesto de alzar la voz para exclamar «¡yo también tengo una opinión!».