martes, 3 de febrero de 2026

1876


LAS FILOSOFÍAS o terapias del esfuerzo, aplicadas a la literatura, por fuerza deben ser beneficiosas para géneros hormiguistas como el ensayo o la novela, pero no parece tan claro que beneficien a géneros cigarristas como la poesía, donde nunca se ha visto que las manzanas caigan de empujar el árbol.

En cuanto al aforista, someterse a disciplina y horario puede dar resultados al que admite el disparo aleatorio, como Oscar Wilde o Gómez de la Serna, pero me parece más cuestionable que sirva al aforista-filósofo que hace una obra compacta, no carente de discurso. Ni de La Rochefoucauld ni de Gómez Dávila, por citar a dos maestros cohesionados, tenemos pruebas de que sudaran sus aforismos, sino más bien al contrario, y uno de sus principales cultivadores, Emil Cioran, dejó dicho que la vagancia estaba en el centro de su elección de ese género.