TODAVÍA NO he digerido que PSOE+Sumar+Podemos hayan regularizado a 500.000 inmigrantes la semana pasada, a golpe de decretazo, sin pasar por un Congreso donde habrían perdido. Me cuesta pensar en una medida mejor que esta, pues hasta el problema de la vivienda me parece al lado un problema inferior. Tampoco es que les vaya a votar, porque una no cree en este sistema nacional-capitalista, pero se agradece que al fin hayan hecho algo por mejorar la existencia de los que viven en la mayor incertidumbre. A partir de ahora voy a dejar de criticar sin pausa al “gobierno más progresista de la historia”, que solía describir así solo por sarcasmo, porque realmente ha hecho un par de cosas que nadie había hecho antes en España (la otra es subir como nunca el salario mínimo).
A los que sostienen que ya Aznar y Zapatero hicieron una regularización grande de inmigrantes, les respondo que el momento histórico fue muy diferente. Aznar los pudo regularizar con la aprobación de toda la sociedad, empezando por la derecha que él mismo encabezaba, pues entonces había muy pocos inmigrantes en España. A Zapatero ya le fue más difícil (recuerdo que el propio Sarkozy se quejó de que no hubiera consultado a la UE), pero aún no había llegado la crisis de 2008 y no habían aparecido partidos ultraderechistas. En esta regularización, en cambio, el PSOE y sus socios han ido contra viento y marea, saltándose la vía Congreso, y se han visto obligados a imponerla contra la propia sociedad española, como se muestra en la encuesta de El Mundo, y contra el propio contexto europeo y universal. España lleva una semana siendo noticia mundial, al menos en los diarios que yo frecuento, NYT, WaPo, The Guardian y BBC, con informaciones donde se resalta el asombro de que haya surgido un país que hace justo lo contrario de lo que están haciendo todos los países occidentales.
—Entonces, Vanessa, ¿te vas a atrever a decir por una vez que estás orgullosa de España?
—Qué orgullosa ni qué ocho cuartos, pedazo de mastuerzo, si ya te he dicho que la mayoría de los españoles están en contra de la regularización. Esto me vuelve a dar la razón cuando digo que, si naces en un lugar de mierda (y sospecho que todos los lugares multitudinarios son de mierda), la única manera de conservar la decencia es oponerte en todo a la manada que te ha tocado.
