miércoles, 4 de febrero de 2026

1887


NO ABOGO por el reemplazo sino por el casi reemplazo, por la constante llegada y salida de personas que no causarían perjuicios al autóctono sino al contrario. El autóctono está presa de una animalidad mala, la que le hace creer que su historia, su lengua y su territorio son compartimentos estancos que están ahí ab ovo, desde las cuevas de Lascaux, y de esa falsa pureza eterna deriva su mal humor, su puñetazo en la mesa y “si no te gusta mi país te largas”. Los beneficios de que una persona cambie una identidad autoritaria por otra con un aquí y un nosotros resbaladizos son evidentes: esa persona se vuelve más compleja, más tolerante, mejor.