EL PROBLEMA no es X ni Facebook ni Telegram: el problema son todas esas muchedumbres que se piensan que pueden cambiar la dirección de una comunidad integrada por millones de personas de la que ellos son solo un ejemplar. Se creen que están imponiendo su opinión a otros cuando lo que realmente están haciendo es minar su salud, aumentar su mal humor y regalar su autonomía a una secta rebañiega.
La única forma de vivir que estimo es aquella que me traslada sensación de vida; aquella donde yo Vanessa no soy como tú Jonathan o tú Paloma. Sé muy bien que la individualidad completa es imposible porque el entorno me influye igual que los genes y el nacimiento, pero solo busco un mero resquicio, una pausa entre el griterío para sentirme YO de forma sana. ¿En serio me estáis diciendo que es libertad dedicar el día a desangrarse verbalmente en favor de unas sectas y en contra de otras? ¿En serio me estáis diciendo que se puede conservar la persona en la manada? En ese caso, seguid en X, en Facebook o en Telegram.