EL CEREBRO siempre acierta con veinte años de retraso. — Creo que fue a los veinticinco años cuando comprendí cómo me debería haber comportado de niña. Y a los cuarenta aprendí la manera de no cometer los errores que cometí a los veinte.
Ahora tengo 51 y mi vida sigue siendo un desastre... porque la sabiduría para vivir en esta edad se adquiere a los 70 :)