DECIDÍ PAGARLE a mi casera cien euros más los meses de diciembre, enero y febrero, pues esa era la factura de Iberdrola que me llegaba durante los meses de invierno en otros pisos de alquiler, con el fin de no sentirme mal cada vez que enchufaba la calefacción, pues ya he dicho otras veces que el agua, la luz y la comunidad lo paga mi casera, pero resulta que ha llegado la hora de la verdad y casi nunca la pongo, porque Bardot es tan magnífica que casi nunca siento frío. Vaya estudio es Bardot: en verano no hace calor y en invierno no hace frío. Creo que gracias a los cuatro plataneros enormes que hay en el patio se crea este ecosistema tan sorprendente. Si no fuera por algunos ruidos y por algunos vecinos pelmas, que se insultan incluso a las tres de la madrugada, sería el piso perfecto. Tampoco me arrepiento de haber añadido a mis 700 de alquiler otros cien euros que luego es evidente que no estoy gastando (ni 50), porque lo fundamental es que mi casera esté contenta conmigo y me vaya renovando hasta jubilarme.