martes, 10 de febrero de 2026

1926


AYER UN compañero de trabajo cubano me pidió que pusiera una vela por su hijo Diego, que está a punto de ser elegido como uno de los quince mejores jugadores de béisbol de Madrid en su categoría de edad, lo que le va a dar la oportunidad de viajar por toda España para afrontar múltiples competiciones.

—¿Pero estás seguro de que tu hijo está entre los quince mejores? —le pregunto, porque a mí enseguida me sale mi cristiana—. Es que tengo miedo de que mi vela contribuya a una injusticia.
—Claro que está entre los quince, y entre los cinco también, pero no tiene padre con enchufe, y tengo miedo de que lo dejen fuera por eso.

Aquí veis que ya compré la vela, curiosamente con olor a "frutas del bosque", y ya la tengo encendida para que triunfe el niño sin enchufe.