ESTOY RADICALMENTE en contra de crear un frente popular de izquierdas para luchar contra la ultraderecha. Quien tenga pasión por lo político debería buscarse grupitos de cincuenta o cien personas como mucho, con sensibilidades e ideas similares, y crear minisociedades en comuna, sin recurrir al colonialismo de las mentes. Vengo diciendo que la democracia representativa tal como está montada, donde basta con obtener el 51% de los votos (con la ley D’Hondt todavía menos) para imponer tu programa al 100% de la población, es una agresión absoluta de la parte más grande de la manada y lo contrario que entiendo yo por democracia. Si además llegamos a una sociedad de dos bandos, los dos irreconciliables, que se la juegan al todo o a la nada en unas elecciones, se pone la simiente para una nueva guerra civil.