EL EGO lo conservo a tope, naturalmente: el ego y la masturbación son los dos elementos permanentes que constituyen el hueso de mi personalidad. Cómo lo tendré de poderoso últimamente, a cuenta del pdf que he publicado con el primer volumen de mis conticinios, donde he involucrado en varias entradas a mis gatos, que ahora me dirijo a ellos como si fueran personajes literarios:
—¡Os veo muy subiditos desde que habéis salido en el libro!
—Lorca, seguro que has hecho eso porque quieres salir en el nuevo libro.
—¡Broma, deja de comportarte como un gato famoso!